Por Alfonso Núñez
Lo primero que quiero expresar al hacer este manual de predicación al
aire libre, es que todo lo que sugiero en las palabras plasmadas aquí, está
basado en las cientos de veces que he tenido el privilegio de predicar en
plazas y calles en distintos lugares y países. También, que la presente guía es
un resumen y adaptación de las recomendaciones dadas por el evangelista Ray
Comfort del ministerio Living Waters, a los predicadores al aire libre, las
mismas que han sido de gran inspiración en mi vida y mi predicación. Oro a Dios
para que estos principios te animen y te hagan ver que la tarea de la
predicación al aire libre es una tarea que da muchas alegrías y gozo en el
Señor, y que atrae más pecadores a escuchar el precioso evangelio de Jesucristo
de lo que puede atraer cualquier otra actividad evangelística. Que Dios te
bendiga por la obra que Él ya comenzó en tu vida y que te haga caminar en los
mismos Pasos del Maestro.
“Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu
voz como trompeta, y anuncia a mi
pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado”. (Isaías 58:1)
DONDE:
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En plazas y parques
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En ferias y actividades
comunitarias
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En filas de bancos, cines,
ferias, conciertos
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En ómnibus
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En el aeropuerto
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Frente a iglesias
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En prosesiones, etc, etc.
CUANDO:
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En todo momento, a tiempo y fuera de tiempo.
(2Corintios 10:4)
porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción
de fortalezas, 10 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el
conocimiento de Dios, y llevando
cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,
(Marcos 12:30)
Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con
toda tu mente y con todas tus fuerzas.(G)
Este es el principal mandamiento. 31 Y el segundo es semejante: Amarás a tu
prójimo como a ti mismo.(H) No hay
otro mandamiento mayor que éstos.
No ser vencidos por el temor :
(1Corintios 2:1)
Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el
testimonio de Dios, no fui con
excelencia de palabras o de sabiduría. 2 Pues me propuse no saber entre vosotros cosa
alguna sino a Jesucristo, y a éste
crucificado. 3
Y estuve entre vosotros con debilidad,
y mucho temor y temblor; 4 y ni mi palabra ni mi predicación fue con
palabras persuasivas de humana sabiduría,
sino con demostración del Espíritu y de poder, 5 para que vuestra fe no esté fundada en la
sabiduría de los hombres, sino en el
poder de Dios.
La primera que fui a predicar fue la más difícil
porque yo pensaba que las personas me iban a pegar o a detener de predicar.
Además sentia um miedo natural de hablar en público en la calle, pero luego
pensé: la escritura dice que para el mundo las cosas de Dios son locura, yo soy
de Dios, entonces que me importa que piensen que soy loco, pues si lo soy es
para Cristo. Así que temblándome las piernas, la voz y todo el cuerpo, comenzé.
¿Qúe pasó? Nada, simplemente un gozo abundante y excesivo al saber que Dios me
usó por primera vez para predicar al aire libre y los pecadores se conviertan
de sus malos caminos y vengan a Él. Mi primera experiencia resultó como
consecuencia en ansiar de todo mi corazón seguir predicando. Aún ahora que
escribo estas líneas me viene una necesidad inexpresable de salir a la calle y
predicar uma vez más. Gloria a Dios porque Él produce el querer como el hacer
en nuestros corazones. Por lo general siempre me presento, digo mi nombre, y
comienzo a hablar sobre lo que Dios dice en Su palabra. Acerca de las buenas
nuevas del evangelio, de que un día todos nosotros vamos a ser juzgados cuando muramos. Luego explico
lo que significa pecado y su consecuencia en nuestras vidas, por lo general uso
la ley de Dios para mostrarles específicamente sus pecados delante de Dios.
Luego los llevo al juicio del que todos vamos a participar, y luego a donde
vamos por ser culpables en el juicio. Luego los llevo al evangelio, la Cruz, el
sacrificio perfecto de Cristo, y los llamo a que se arrepientan y crean en
Cristo. Todo esto puede tomarnos varios minutos dependiendo de lo extensa de
nuestra explicación. Lo más importante es comenzar, luego El Espíritu Santo va
guiándonos en toda palabra.
Bueno,
al vencer la barrera de la primera vez, tenemos que concentranos en buscar el
lugar apropiado para hacerlo regularmente durante todas las semanas, y así
acostumbrarnos a hacerlo . Puede ser una, dos o más veces por semana,
dependiendo de la disponibilidad de tiempo. Para esto tenemos que orar a Dios
pidiendo Su dirección y voluntad, ya que Él nos va a guiar al lugar correcto.
Podrías
considerar un parque bien concurrido, una feria que sea fija, la fila para la
entrada de algún establecimiento ya sea banco, para pagar la luz, teléfono,
etc. Tiene que ser un lugar que sea público y no privado. Normalmente en
nuestros países existen las plazas que son sumamente concurridas y en las que
se puede empezar un trabajo periódico.
En
la mayoría de los países democráticos como el nuestro tenemos derecho de libre
expresión, esto es, nos podemos expresar libremente en calles, parques,
avenidas, ferias y en todo lugar, con la condición de no alterar el orden
público y no causar amenaza ni peligro
a los ciudadanos. Algunas veces las autoridades civiles y policiales van a
querer impedir este derecho, pero tenemos que expresarles que la constitución
del país nos ampara. Normalmente nos dejan continuar, y si no quieren dejarnos
tenemos que expresarles que debemos obedecer a Dios antes que al hombre. Innumerables
veces las autoridades han venido con todo respeto a indicarnos que no podemos
predicar en ese lugar, pero les hemos dicho también con toda cortesía que vamos
a seguir predicando porque la constitución nos ampara, además no estamos
ofendiendo a nadie, por el contrario, estamos hablando de nuestra máxima
autoridad que es Dios. Entonces ellos son persuadidos por la ley civil y nos
dejan predicar, aunque a veces un poco molestos, entonces debemos predicar a la
vista de Dios.
ALGUNOS
PRINCIPIOS
(2Ti 2:24) Porque el siervo del Señor no debe ser
contencioso, sino amable para con
todos, apto para enseñar, sufrido; 25 que con mansedumbre corrija a los que se
oponen, por si quizá Dios les conceda
que se arrepientan para conocer la verdad,
Normalmente cuando predicamos
debemos hacer que las personas glorifiquen a Dios por nuestro buen testimonio,
y más que todo en el momento en que estamos predicando. Muchas veces se
levantan personas a contradecir la palabra de Dios, pero no ganamos nada
tratándolos mal o insultándolos. Tristemente he visto como algunos predicadores
no dando un buen testimonio agreden verbalmente al público y hacen una burla de
la predicación del evangelio. Debemos predicar con autoridad, pero sobre todo
con amor.
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Luego de la predicación ofrecer enseñar y explicar con hermanos que acompañan.
Si tenemos el privilegio de
tener un grupo de hermanos que nos acompañan, al final de la predicación
ofrecer responder todas las preguntas que ellos nos quieran hacer. Si no lo
tenemos y estamos solos como yo lo he estado por mucho tiempo, simplemente
pedirles que se queden hasta después de la predicación para poder respoderles
las preguntas que tengan y así enseñarles más de la palabra. Por los general
siempre hay personas interesadas en que les enseñen, y otras por la gracia
de Dios sienten el llamado al
arrepentimiento.
Nunca empezar a presentar el
evangelio de una forma desganada o apática porque las personas van a pensar que
el mensaje no tiene importancia, debemos demostrar la urgencia de nuestro
mensaje con todo nuestro ser, intención, voz, ánimo, etc.
No podemos tomar el papel de
Dios, somos comisionados a predicar no a declarar a las personas salvas. No
hacer llamados a aceptar a Cristo pues el llamado es "arrepiéntanse y
crean en el evangelio".
# 13: No dejes
que te distraigan cuando estás predicando
Hay muchas ocasiones cuando
las personas van a querer distraernos de predicar el evangelio, personas riéndose,
peleando, conversando al parecer muy concentradas y no prestando atención. Nada
de esto debe incomodarnos sabiendo que Dios va a traer al perdido a escuchar
cuando Él lo quiera, lo que podemos hacer es pedirles de una forma amable y
respetuosa que por favor escuchen lo que estamos hablando para que las otras
personas también presten atención. Si lo pedimos de una forma amable, esto no
ofende a nadie y la mayoría de veces se
callan, prestan atención, o a veces se retiran para que sea más tranquilo para los
demás escuchar. De cualquier modo debemos buscar que los que están distraidos
presten atención.
# 14: Nunca entegrar folletos antes de predicar
Esto es muy importante, pues
generalmente hermanos bien intencionados pero sin conocimiento comienzan a
entregar folletos en medio de la predicaión haciendo que las personas se
conviertan de oyentes en lectores, arruinando así la predicación del evangelio.
Los folletos siempre se entregan al final, y a las personas que por alguna
razón no terminan de escuchar el mensaje y se estan retirando, a ellos antes de
irse se les puede entregar un folleto pues ya no van a poder escuchar.
Además esto ayuda a que las
personas digan: ¿Quien se cree este que es? Vamos a
verlo. También es importante porque
puedes estar a mayor altura que los demás y pueden escuchar lo que hablas sin
que nadie los obtruya.
# 22:
Libertad de Expresión
Ya hemos hablado
anteriormente de la libertad de expresión. Una de las cosas que me hacía dudar
acerca de predicar el evangelio en las calles era pensar que apenas comenzara a
hablar iban a venir guardias o policías
y me iban a impedir de predicar. Cuan equivocado estaba, pues me di cuenta ya
con la primera vez que prediqué, que no solo no me interrumpían, sino que
cuidaban tus derechos a la libre expresión ya que si alguien te quería callar
de una mala manera, ellos se encargaban de llevarse a tal persona. Ha sido, y
es una bendición tener esta libertad de expresión tanto para hablar como para
que no te puedan callar. Muchas veces las mismas autoridades han guardado mis
derechos de hablar y han sacado a los agresores de escena por haber quebrado
este derecho civil. Aprovechemos la libertad que tenemos ahora para predicar,
porque va a llegar un día que no vamos a tener los mismos derechos y nos vamos
a arrepentir de no haberlo hecho más.
# 23: Protección de Dios
Cuando salimos a predicar
debemos orar a Dios por su protección en nuestras vidas y confiar plenamente
que su voluntad es perfecta en toda situación y momento. Dios nos va a enseñar
a medida que vamos entrando en el campo en el cual solamente Él nos puede
sostener, ya que en medio de la debilidad nuestra fortaleza está en Dios.
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Cómo empezar : Al subir a un transporte
público orar y pensar siempre en la posibilidad de predicar allí, porque hay
muchas personas que van a escuchar estando allí sentados o parados. Es una
oportunidad tremenda de llevar el evangelio a los perdidos de una manera
sencilla, efectiva y cercana. Por lo general siempre me presento, digo mi
nombre, les digo que ya pagué mi pasaje, no busco venderles nada, y comienzo a
hablar sobre lo que Dios dice en Su palabra. Acerca de las buenas nuevas del
evangelio, de que un día todos nosotros vamos a ser juzgados cuando muramos. Luego explico lo que significa
pecado y su consecuencia en nuestras vidas, por lo general uso la ley de Dios
para mostrarles específicamente sus pecados delante de Dios. Luego los llevo al
juicio del que todos vamos a participar, y luego a donde vamos por ser
culpables en el juicio. Luego los llevo al evangelio, la Cruz, el sacrificio
perfecto de Cristo, y los llamo a que se arrepientan y crean en Cristo. Todo
esto puede tomarnos varios minutos dependiendo de lo extensa de nuestra
explicación.
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Música : En algunos de los transportes
públicos encontramos música, y a veces a un volumen alto. Normalmente lo que
hago es, primero pago mi pasaje para luego entregar un folleto para el
conductor del ómnibus y decirle que ya pagué mi pasaje y me gustaría hablar a
los pasajeros acerca de la palabra de Dios. Luego siempre me dicen que no hay
problema, bajan el volumen y así puedo predicar libremente.
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Atención : La atención de los pasajeros es a
veces buena y a veces no me quieren escuchar. Lo importante es predicar el mensaje,
a veces solamente uno va a escuchar, pero por ese uno bien vale todo el
esfuerzo de la predicación. Muchas veces he sido sorprendido con que más
personas piden folletos y hasta la dirección de la iglesia para ir otro día.
Muchas de las veces las personas son confrontadas, hasta los cobradores que
algunas veces te devuelven el pasaje, o no te dejan pagar aunque les insistas.
Vemos cómo Dios toca el corazón de las personas en todas las ocasiones que
predicamos en los transportes.
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Folletos al final: Al final de la predicación
y al haber hecho ya el llamado al arrepentimiento y fe en Jesucristo, recuerden
que hacerles repetir una oración es antibíblico y no está correcto, siempre hay
la oportunidad de dejarles un folleto a las personas que deseen conocer más y
tener la información de nuestra iglesia. He quedado sorprendido cómo después de
haber predicado les digo: "quien quiera más información por favor levante
su mano para darle un folleto gratis", y generalmente muchas de las
personas que hasta al parecer esquivaban la predicación, levantan sus manos y
piden los folletos. Es muy reconfortante ver como al final los hombres se
humillan ante la verdad del evangelio.
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Nadie te calla: Algo muy bueno cuando
predicamos en los trabsportes públicos, es que por lo general nadie te calla,
sino que por el contrario todos se quedan callados y entonces aunque no lo
quieran escuchan el evangelio. En cientos de veces que he tenido la oportunidad
de predicar y continuo predicando diariamente en los ómnibus, sólo algunas
personas se han levantado y se han bajado porque ya no podían aguantar escuchar
de Dios. Bueno, Dios tiene todo bajo control, y no debemos sorprendernos por
situaciones como estas.
IV ) EXAMINAR SUS
MOTIVOS PARA PREDICAR Y LA MANERA DE HACERLO
Siempre debemos examinarnos para ver cuales son los
motivos que nos llevan a predicar al aire libre. La correcta motivación en toda
circunstancia es para la Gloria de Dios y para la salvación de los perdidos. No
hay nada más gratificante en el alma de un hijo de Dios que ver el nombre de
Dios glorificado por medio de la predicación del evangelio, y también no hay
mayor alegría que ver que uno de los escogidos de Dios que estaba muerto en sus
delitos y pecados, ahora ama y glorifica a su Dios con toda su vida. Hermanos,
esta es la motivación correcta, si pensamos por el contrario en la recompensa
humana, ministerio grande o importante, alabanza de los hombres, rápidamente se
va a extinguir ese deseo de predicar al aire libre. Por eso siempre debemos
decir como el apóstol Pablo : "Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz
de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al
mundo"(Gálatas 6:14). Porque digno es el cordero que fue inmolado de
recibir toda la recompensa por su sacrificio. "Porque desde donde el sol
nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones"
(Malaquías 1:11). Por eso hermanos como dice el versículo que hemos escogido
para este ministerio: "El que dice que permanece en él, debe andar como él
anduvo" (1 Juan 2:6). Así que todos hagamos lo que Jesús nos dijo y
andemos "En Los Pasos del Maestro". Que Dios te bendiga y te use en
la predicación al aire libre y en los ómnibus para Su honra y Su gloria.