Meditación Evangelística actualizada : Viernes 30 de Abril, 2010

"He anunciado justicia en grande congregación;
He aquí, no refrené mis labios,
Jehová, tú lo sabes.
No encubrí tu justicia dentro de mi corazón;
He publicado tu fidelidad y tu salvación;
No oculté tu misericordia y tu verdad en grande asamblea".

( Salmos 40:9-10 )

Comentario: Las palabras de David nos dan ánimo pues proféticamente se estaba anunciando la obra de Cristo en este mundo. Jesús dice en Lucas 4:43 " Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado". Cuanto gozo nos trae al alma anunciar la salvación de Dios, no podemos refrenar la lengua al hablar de nuestro amado Salvador. Hablamos de Su justicia y dejamos a todos los hombres injustos delante de Dios. La misericordia de Dios no la ocultamos, sino que la ofrecemos libremente a todo aquel que se arrepienta y crea. Lo publicaremos y lo anunciaremos en grande asamblea, en las calles, casas, en donde quiera que haya un alma perdida, allí estaremos hablando de las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a Su luz admirable. !Gloria a Dios!

 

Charles Spurgeon (1834-1892)

Nacido en Kelvedon, Esex, Ingaterra. El príncipe de los predicadores.

     
 

John Wesley (1703-1791)

Nacido en Inglaterra. Predicando el evangelio recorrió miles de millas y trabajó incansablemente.

 

George Whitefield (1714-1770)

Nacido en Gloucester, Inglaterra, dedicó su vida a la predicación del evangelio al aire libre.

Jueves 26 de Noviembre, 2009

"Así como Dios no puede enviar a una nación o pueblo una bendición más grande que la de darle pastores fieles, sinceros y rectos, la maldición más grande que Dios puede enviar a un pueblo de este mundo, es darles guías ciegos, no regenerados, carnales, tibios y no calificados".

George Whitefield

Comentario: Es muy cierto lo que meditamos en las palabras de esta cita, y hoy en dia muchísimos caen en esta descripción. Sin embargo muchos comienzan a interesarse en la sana doctrina y hasta la comienzan a enseñar, pero la mayoría deja de lado la importancia de la evangelización del mundo. Muchos se hacen maestros de la palabra y defienden su posición con mucha autoridad pero al pedirles que prediquen a otras personas, esto no encuentra cabida en su proceder. Gracias a Dios, Él está levantando hombres y mujeres fieles que además de querer estudiar la verdad, aman predicar el evangelio glorioso a toda criatura , y esto es una evidencia del gran despertar en el pueblo de Dios en estos tiempos. Recibimos muchos correos electrónicos de hermanos y hermanas que valientemente están predicando el evangelio en todos los lugares, y sólo nos queda glorificar a Dios por lo que Él está haciendo en medio de Su pueblo. Hermanos muy jóvenes predicando en las plazas, ómnibus, trenes, etc, y haciendo lo que muchos no pueden hacer ya que no siguen una enseñanza bíblica con respecto al evangelismo. El Señor Jesús nos dice en Lucas 9:57-62 :

Lucas 9:57 "Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas. 58 Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. 59 Y dijo a otro: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. 60 Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. 61 Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. 62 Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios."


Creo que las palabras de Cristo no necesitan mayor explicación, es imperativo para los hijos de Dios anunciar el evangelio a toda criatura y no buscar ninguna excusa que pueda alejarnos de este mandato directo del Salvador del mundo, así que si no lo estás haciendo, comienza hoy a prepararte y enlístate en el ejército de Dios. Que Dios te bendiga y te use para Su honra y gloria.

Jueves 19 de Noviembre, 2009

"Si los pecadores serán condenados, al menos que salten al infierno sobre nuestros cuerpos. Y si ellos perecerán, que perezcan con nuestros brazos sobre sus rodillas, implorándoles que se queden. Si el infierno debe ser llenado, al menos que sea llenado a pesar de nuestros esfuerzos, y que nadie vaya allí sin haber sido alertado y orado por esa persona".

Charles Spurgeon

Comentario: Es una cita que nos vuelve a hablar a todos nosotros que somos hijos de Dios: el infierno es real, y mucha gente está dirigiéndose allá todos los días. En verdad oramos por las personas inconversas, en verdad les advertimos de su tremenda calamidad al ser condenados, y nos gustaría que todos ellos sean salvos. Por eso debemos continuar y no desmayar en la obra que Dios nos ha encomendado ya que en Su tiempo veremos los resultados de tanto esfuerzo. Muchas personas las cuales no podemos contar estarán un dia delante de Dios y no habrá condenación para ellas porque siervos fieles les anunciaron del maravilloso evangelio de Jesucristo para la salvación de sus almas:

Apocalipsis 7:9-10 "Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero."

A veces pensamos que no vemos el fruto de nuestro trabajo, pero debemos creerle a Dios que Él salvará por medio de la predicación del evangelio: 1Corintios 1:21 "Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación". Hay personas que Dios está salvando en todo lugar y un dia los veremos en la gloria.

Debemos meditar en todo esto y enlistarnos en la bendita tarea de llevar a los pecadores a Cristo para que se reconcilien con Dios: 2 Corintios 5:18 "Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación."

Así que empezemos hoy mismo a hacer esto materia de suma urgencia en nuestras vidas ya que el tiempo es corto, tanto para los perdidos como para nosotros mismos, pues no sabemos en qué momento Dios nos va a llevar a Su presencia. Que Dios los bendiga y los use para Su honra y gloria.

Jueves 12 de Noviembre, 2009

"No se necesita una defensa para predicar al Aire Libre. Pero se necesitarían muy potentes argumentos para probar que un hombre ha cumplido con su deber si nunca ha predicado más allá de las paredes de su lugar de reunión."

Charles Spurgeon

Comentario: Leyendo nuevamente esta cita de Charles Spurgeon, me pongo a meditar lo que pasó en mi vida la primera vez que la leí, yo quería glorificar al Señor y llevar el evangelio de Jesucristo para que los perdidos sean salvos, pero no me decidía a llevarlo en la predicación al aire libre. No quería enfrentar mis temores, mi responsabilidad, no quería escuchar la voz de Dios que me llevaba a empezar a hacerlo, una situación como la del profeta Jonás. Luego comencé a orar y Dios finalmente me impulsó a hacerlo hace algunos años y no he parado desde entonces. Como con el profeta Jeremías, "es como un fuego que sale por dentro, traté de sufrirlo pero no pude", Dios es más fuerte y me obliga a predicar en todo momento llenándome de Su gozo. Al leer el libro de Amós en el siguiente pasaje podemos entender más como Dios actúa a través de sus siervos. Meditemos bien en estos pasajes y entendamos lo que Dios nos quiere hablar:

"Amós 7:10 Entonces el sacerdote Amasías de Bet-el envió a decir a Jeroboam rey de Israel: Amós se ha levantado contra ti en medio de la casa de Israel; la tierra no puede sufrir todas sus palabras.

Amós 7:11 Porque así ha dicho Amós: Jeroboam morirá a espada, e Israel será llevado de su tierra en cautiverio.

Amós 7:12 Y Amasías dijo a Amós: Vidente, vete, huye a tierra de Judá, y come allá tu pan, y profetiza allá;

Amós 7:13 y no profetices más en Bet-el, porque es santuario del rey, y capital del reino.

Amós7:14 Entonces respondió Amós, y dijo a Amasías: No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero, y recojo higos silvestres.

Amós 7:15 Y Jehová me tomó de detrás del ganado, y me dijo: Ve y profetiza a mi pueblo Israel.

Amós 7:16 Ahora, pues, oye palabra de Jehová. Tú dices: No profetices contra Israel, ni hables contra la casa de Isaac.

Amós 7:17 Por tanto, así ha dicho Jehová: Tu mujer será ramera en medio de la ciudad, y tus hijos y tus hijas caerán a espada, y tu tierra será repartida por suertes; y tú morirás en tierra inmunda, e Israel será llevado cautivo lejos de su tierra."

Aquí podemos ver a un humilde pastor que Dios capacita para profetizar a un pueblo rebelde que necesitaba oir de Dios, Amós no reconoce que es un gran hombre de Dios sino más bien un humilde siervo de Dios que tenía que hacer lo que el Dios Todopoderoso le había mandado hacer. El sacerdote Amasías se quizo oponer a que siguiera profetizando pero nada podía detener la obra que Dios había determinado que se hiciera, y él sufriría las consecuencias por querer callar la voz de Dios. Hermanos, cuando queremos callar la voz de Dios en nuestras vidas y ministerios, inevitablemente van a haber consecuencias, no vamos a ser condenados porque no hay condenación si estamos en Cristo y andamos en el Espíritu (Romanos 8:1), pero es justamente por esto que debemos examinarnos (2 Corintios 13:5) para ver si estamos andando en el Espíritu. Cuando alguien es guiado por el Espíritu Santo, no va a haber ningún impedimento para predicar Su evangelio a toda criatura en las plazas. Somos embajadores de Cristo (2 Corintios 5:20) para llevar el ministerio de la reconciliación, y Dios es quien nos capacita para esta obra. En los últimos tiempos he visto como hombres de Dios han obedecido este llamado a predicar el evangelio en las plazas y continuan haciéndolo porque no lo hacen para su propia fama y honra, sino para la honra y gloria de Dios, y para que los hombres sean salvos. Dígamos pues como el apóstol Pablo: "Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo". (Gálatas 6:14). Para una guía práctica de cómo empezar a predicar al aire libre lee nuestro manual de predicación al aire libre. Que Dios te bendiga, te guarde y te use para Su honra y gloria.

Jueves 01 de Octubre, 2009

"Porque los cristianos no son del mundo, pero Cristo los ha escogido para afuera del mundo, por eso el mundo los odiará. Si esta doctrina es objetada, y se dice que vivimos ahora en un mundo cristiano, y por lo tanto no debemos esperar la persecución como antes, yo contesto, no todos los que se llaman cristianos lo son, y hasta que su corazón sea cambiado, la enemistad contra Dios (la cual es la raiz de toda persecución) permanece: y consecuentemente los cristianos, falsamente llamados, serán los perseguidores igual que otros".

George Whitefield

Comentario: Cuando hablamos de persecución a la Iglesia de Cristo, no podemos dejar de mencionar a los millones de cristianos que han muerto por persecución en el transcurso de los últimos dos mil años. Aún hoy en día tenemos hermanos y hermanas en muchas partes del mundo en donde no se puede hablar de Cristo, los cuales son perseguidos, torturados y hasta asesinados. No debemos pensar que nunca llegará la persecución a nuestras vidas, sino debemos estar preparados como si fuera a llegar en cualquier momento. Es por eso que todos nosotros debemos de aprovechar, mientras se puede, para predicar el evangelio a toda criatura. Muchas veces pensamos que el ambiente es hostil, pero no tomamos en cuenta que en comparación de lo que han sufrido nuestros propios hermanos a través de los siglos, y lo que están sufriendo ahora, no es nada, y tenemos suficientes motivos para predicar el evangelio libremente en cualquier lugar de nuestros paises. Cada dia que pasa es una oportunidad para alistarnos como militantes de la Cruz y llevar este mensaje tan poderoso que salva, transforma y da vida eterna a personas que una vez estaban en enemistad total contra su Dios. La Biblia nos habla claramente de lo que, como verdaderos hijos de Dios, debemos hacer, y esto no queriendo ganar nuestras propias vidas, sino perdiéndolas por causa de Jesucristo y el Evangelio (Marcos 8:35). Cuando pienso en la motivación para predicar el evangelio, no miro a nada ni a nadie sino a Jesucristo y a lo que Él sufrió por nosotros y para que Su pueblo, que fue escogido desde la fundación del mundo (Efesios 1:4), pueda ser salvo y ver Su gloria (Juan 17:22). El profeta Isaías nos da una descripción del sufrimiento del Mesías en el capítulo 53 versículo 3 de su libro: "Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos". Ciertamente el mundo cristiano hoy en día parece que no estima a Su salvador, pues no lo confiesa, no lo predica, y busca mil razones y excusas para no testificar de Su glorioso Evangelio. ¿Y tú, podrías decir que lo estimas, que has visto Su gloria, que lo amas? Por favor escucha este importante mensaje llamado: "Militantes de la Cruz". Que Dios te bendiga y te use para Su honra y gloria.

Jueves 10 de Setiembre, 2009

"Y ésa es la diferencia entre la predicación del siglo veinte y la predicación de Juan Wesley. ¡Wesley era un predicador de justicia que exaltaba la santidad y la justicia de Dios, y la sabiduría de sus requisitos! ¡Y la justicia de su ira y de su furor! Les hablaba a los pecadores y les exponía la enormidad de sus crímenes; su abierta rebelión; y su traición; y su anarquía.

Y entonces el poder de Dios descendía de tal manera sobre la multitud, que, en una ocasión, fuentes confiables reportaron que cuando terminó de predicar había mil ochocientas personas tiradas en el suelo ¡completamente inconscientes! Porque habían tenido una revelación de la santidad de Dios; y frente a esa luz habían visto la enormidad de sus pecados. Y Dios había penetrado su mente y su corazón, de tal forma, ¡que habían caído a tierra!

Paris Reidhead

Comentario: Este es un extracto un sermón de Paris Reidhead predicado en los años sesenta en los Estados Unidos. Por favor presta mucha atención a la totalidad de la palabra expuesta en esa opotunidad porque es uno de los sermones mas escuchados en la actualidad. Que Dios bendiga tu vida y te edifique por medio de Su palabra.


DIEZ MONEDAS Y UNA CAMISA


¿Eres un levita sirviendo a Dios por diez monedas y una camisa?
por Paris Reidhead

INTRODUCCIÓN:
Cómo surgió este Mensaje

En más de cincuenta años que llevo de predicar y enseñar, “Diez monedas y una Camisa” es el único mensaje que me he sentido obligado a explicar cómo surgió.

A mediados de la década de los sesenta, asistí a un congreso de verano de la Fraternidad Betania, en Minneapolis, Minnesota, en los E.E.U.U. Era martes por la mañana, y me estaba preparando para predicar ante los asistentes al evento. Acababa de desayunar y había regresado a mi habitación para orar y meditar en lo que diría, cuando de pronto, sentí la extraña impresión de que no debía exponer lo que había dispuesto para la sesión, y que, más bien, era necesario que les hablara de otra cosa, así que decidí cambiarlo.

Me puse a orar y recordé un mensaje que ya había comenzado a preparar para los miembros de la congregación en Nueva York, de la cual yo era pastor en esa época. No traía aquellos apuntes, porque los había dejado en mi oficina en una carpeta, pero me estaba acordando de algunos fragmentos, así que escribí al reverso de un sobre vacío que encontré en el escritorio de mi habitación. Anoté los versículos que en ese momento decidí usar y una o dos ideas que me vinieron a la mente. Metí el sobre en la Biblia, marcando el capítulo 17 de Jueces y salí del cuarto.

Como no estaba bien preparado, no estaba seguro de lo que compartiría, así que, con mi ser completamente rendido en las manos del Señor, caminé hacia el auditorio, donde me esperaban entre cuatrocientas y quinientas personas para escuchar al Señor, hablar por medio de mí.

Expuse el mensaje y al final hice el llamado. En poco tiempo, la parte de enfrente del.... (continua)

Viernes 04 de Setiembre, 2009

"Yo recuerdo como algunos de nuestros hermanos acostumbraban hablarnos. Ellos decían, "Predicas el evangelio a pecadores muertos; tu les pides que se arrepientan y crean. Tu podrías también así sacudir un pañuelo sobre una tumba y pedirle a un cuerpo que salga de allí." Exactamente igual. Ellos hablaban la verdad, pero me deleitaría ir y sacudir un pañuelo sobre las tumbas y pedirle a esos muertos que vivan si el Señor Jesús me pide que lo haga. Yo debería esperar que todo el cementerio se agriete y se levante de extremo a extremo si yo fuera enviado a tal recado por el Señor. Yo aceptaría la tarea con gozo. Lo más absurdo que los sabios de este siglo hacen que el evangelio sea, y lo más evidente es su incapacidad de producir los fines deseados, entonces lo más que perseveraremos en nuestro viejo método de predicar a Cristo crucificado".

Charles Spurgeon

Comentario: Es una gran realidad que los métodos de los hombres no pueden hacer que los muertos espirituales (Efesios 2:1) tengan la vida que sólo el Espíirtu de Dios puede darles (Juan 3:8). La predicación del evangelio y la Cruz son una locura para aquellos que se pierden (1 Corintios 1:18), sin embargo en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación (1 Corintios 1:21). Esta cita de Spurgeon nos hace meditar en el texto de Ezequiel 37:1-14 :

Eze 37:1 La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos.
Eze 37:2 Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera.
Eze 37:3 Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes.
Eze 37:4 Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová.
Eze 37:5 Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis.
Eze 37:6 Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová.
Eze 37:7 Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso.
Eze 37:8 Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu.
Eze 37:9 Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.
Eze 37:10 Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo.
Eze 37:11 Me dijo luego: Hijo de hombre, todos estos huesos son la casa de Israel. He aquí, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza, y somos del todo destruidos.
Eze 37:12 Por tanto, profetiza, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel.
Eze 37:13 Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío.
Eze 37:14 Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová.

Cuando predicamos el evangelio a toda criatura, ya sea uno a uno o al aire libre, Dios es quien hace que esos muertos cobren vida. Nosotros como cristianos tenemos la misión de orar y predicar, y Él ha prometido salvar a todos aquellos que se arrepientan y crean. Parece una tarea imposible, pero lo que para el hombre es imposible, para Dios no lo es, porque todas las cosas son posibles para Dios (Marcos 10:27) . Así que confiemos en el poder de Dios para salvar y cambiar vidas, y hagamos la labor para la que el Señor nos llamó y salvó. Obedezcamos a aquel que no escatimó ni su propia vida para salvarnos. Que Dios te bendiga.

Jueves 06 de Agosto, 2009

"Si nosotros investigamos, por qué hay tan poco amor encontrado entre los cristianos, por qué la característica real por la cual todos deberían saber que somos discípulos del Santo Jesús, está desvanecida del mundo cristiano, deberíamos encontrarla, en una gran medida, debido a una negligencia o a un rendimiento superficial de esta excelente parte de la oración, la INTERCESIÓN, o de implorar la divina gracia y misericordia a favor de otros".

George Whitefield

Comentario: Es una gran realidad que la falta de intercesión entre los cristianos es una negligencia terrible. No solo dejamos una gran oportunidad y privilegio de estar ante el rey del universo, que es capaz de darnos todo de acuerdo a su voluntad (1 Juan 5:14), sino que no clamamos por las almas que se están perdiendo todos los días. La interseción por la almas de los perdidos necesariamente va a generar en nosotros amor por ellos, deseo genuino de que Dios pueda salvarlos, y también urgencia por predicarles el pleno consejo de Dios. Algunos se van a los extremos y solamente oran, pero si andamos en la verdad debemos también dar nuestras vidas para que los perdidos conozcan el evangelio y sean salvos. Como dice un evangelista muy conocido : "Es más fácil hablarle a Dios del hombre, que al hombre de Dios". Por lo tanto debemos clamar y predicar. Aprendamos un poco de nuestro amador Salvador:

En Juan 17 vemos los siguiente:

Juan 17:1 Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti;
Juan 17:6 He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra.
Juan 17:9 Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son,
Juan 17:14 Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
Juan 17:15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.
Juan 17:17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad
Juan 17:20 Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,
Juan 17:24 Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.
Juan 17:26 Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.

El ruego de Cristo por los suyos es conmovedor y alentador a la vez, porque sabemos que esta oración estaba siendo hecha por todos los creyentes de todos los siglos. Aquellos que ibamos a ser aborrecidos por causa de Él, porque no somos del mundo. Él pide que no nos saque del mundo, sino que nos guarde del mal. Él pide que Dios nos santifique y que sea por medio de Su palabra, y en la más sublime parte de la oración dice que donde Él está estaremos nosotros para contemplar Su gloria. Finalmente nos dice que cumplió Su misión de dar a conocer al Padre, y lo va a seguir haciendo, para que su inmenso amor esté en nosotros en todos los sentidos. Vemos que Cristo, además de morir y dar su vida por nosotros, también intercede por las almas de las personas que han de creer, y esto nos obliga a hacer lo mismo, ya que en todo debemos de asemejarnos a Él (1 Juan 2:6).

Lunes 03 de Agosto, 2009

"Todos los hombres que son eminentemente útiles son obligados a sentir sus debilidades en un supremo grado"

Charles Spurgeon

Comentario: Es una mentira quien dice que nunca siente miedo, debilidad o temor cuando va a testificar a alguien o a predicar al aire libre. A través de mi vida he aprendido que la valentía no es la ausencia del temor, sino la conquista de él. Cuando temblamos ante algo o alguien como hijos de Dios, nuestra única alternativa es orar a Él, quien nos da el poder para seguir adelante y conquistar todo temor. El apóstol Pablo nos habla mucho de esto, he aquí varias citas para meditar:

Rom 8:26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.

1Co 2:1 Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría.
1Co 2:2 Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.
1Co 2:3 Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor;
1Co 2:4 y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder,
1Co 2:5 para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

2Co 11:30 Si es necesario gloriarse, me gloriaré en lo que es de mi debilidad.

2Co 12:5 De tal hombre me gloriaré; pero de mí mismo en nada me gloriaré, sino en mis debilidades.

2Co 12:9 Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

Co 12:10 Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

2Co 13:4 Porque aunque fue crucificado en debilidad, vive por el poder de Dios. Pues también nosotros somos débiles en él, pero viviremos con él por el poder de Dios para con vosotros.

Con tanta cantidad de evidencia bíblica podemos decir confiados que el sentir debilidad es una bendición para nuestras vidas pues el poder de Cristo se perfecciona en la debilidad. Así que también podemos decir como el apóstol Juan en 1Juan 4:18-19 "En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero". Hagamos entonces lo que tenemos que hacer y oremos a Dios para que todo temor y debilidad sea llevado a la cruz de Cristo, en donde encontramos toda nuestra motivación, fuerza y esperanza. Que Dios te bendiga y te guarde.

Jueves 30 de Julio, 2009

"Quien quiera que lea el evangelio con solo un ojo, y sinceras intenciones, encontrará, que nuestro bendito Señor tomó todas las oportunidades para recordarles a sus discípulos que Su reino no era de este mundo; que Su doctrina era la doctrina de la cruz; y que si profesaban ser Sus seguidores, esto los llamaría a un estado constante de sufrimiento y negación voluntarias".

George Whitefield

Comentario: Esta es una buena cita de Whitefield en la que podemos ver la esencia del ministerio de Cristo y la responsabilidad de sus discípulos ante su llamado a seguirle. En el cristianismo moderno se ha perdido casi por completo la esencia de esta verdad, porque casi nadie quiere negarse a si mismo, tomar su cruz, e ir en pos de Cristo (Marcos 8:34). Es triste pero cada vez mas las personas siguen corrientes perniciosas como el evangelio de la prosperidad, o de los milagros, que hacen que las personas se preocupen mas por su estado aquí en la tierra que buscar la gloria de Dios. Jesús nos dice en Mateo 6:33 "Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas". Es muy importante que todos comprendamos bien la simplicidad y a la vez importancia de estas palabras de nuestro bendito Salvador. Él dice buscad primeramente, cuando se busca lo más importante que es agradar y obedecer a nuestro padre celestial, podemos descansar confiados que Él está agradándose de esto, podemos esperar que como dice Pablo en Romanos 8:28 "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados".

Cuando tomamos las promesas de Dios en nuestras vidas y nos dedicamos a pensar en las verdades bíblicas, podemos evitar de dejar de hacer lo que Cristo nos mandó en cuanto a predicar su evangelio. Unos empiezan por entregar folletos a todas las personas, otros hablan a las personas en sus trabajos, a sus familias, a sus vecinos, y demás, y otros salen a las plazas públicas a anunciar el evangelio a voz en cuello. Cualquiera que sea tu caso, tienes que saber que Dios quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad (1 Timoteo 2:4), y para esto nos ha dado de su Espíritu, para ser Sus testigos (Hechos 1:8). Cualquiera que niegue estas verdades tan esenciales de las Escrituras, no ha llegado a dar el verdadero valor a lo que Cristo hizo en la cruz por personas tan perdidas como nosotros. Vengamos pues a vivir una vida cristiana de acuerdo a lo que Cristo nos enseñó y dejemos de lado todo argumento que rehusa a creer en un evangelio tan glorioso.

Lunes 27 de Julio, 2009

"Lo que yo crea o no crea, el mandamiento de amar a mi prójimo como a mi mismo todavía mantiene sus reclamos sobre mi, ¡y Dios me libre que por ninguna opinión ni circunstancia contraiga mi alma y endurezca mi corazón para hacerme olvidar esta ley de amor! El amor a Dios es primero, pero de ninguna manera esto disminuye la obligación de amar al hombre; de hecho, el primer mandamiento incluye al segundo. Tenemos que buscar la conversión de nuestro prójimo porque lo amamos".

Charles Spurgeon

Comentario: Esta importantísima meditación nos hace recordar las palabras de nuestro amado Salvador en Juan 15:13 "Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos". Cuando pensamos en lo que Cristo hizo por nosotros nos damos cuenta que Su obra en la Cruz no tiene igual ni nunca lo tendrá. Nosotros hemos sido llamados a amar, y vemos que este amor no viene de nosotros, Romanos 5:5-8 dice: "y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros". Dios derramó abundantemente su amor en nuestros corazones para poder llevar la vida que Él nos mandó que llevásemos (Mateo 5:13-16), y para que amando vayamos por todo el mundo haciendo discípulos en todas las naciones (Mateo 28:19-20). Ciertamente amar a Dios y guardar sus mandamientos (Juan 14:15) es un deleite para todo hijo de Dios (Romanos 7:22), y nos motiva siempre a amar a nuestro prójimo y buscar al perdido para que crea, se arrepienta y sea salvo. Nuestro mayor deseo en este mundo es que la gloria de Dios sea manifestada en los hombres a través de vidas cambiadas, regeneradas por el poder del Espíritu Santo, y que así como nosotros puedan entregar sus vidas en sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, que es su culto racional (Romanos 12:1). El apóstol Pablo, quien estaba lleno de amor por los perdidos dice así: " Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos" (2 Corintios 5:14-15). Es el amor de Dios que nos motiva a vivir para que los incrédulos ya no vivan para sí mismos, sino para Cristo.
Muchos hermanos y hermanas que he conocido me han manifestado su deseo de evangelizar a los perdidos, pero todavía tienen temores y vergüenza, pero lo que debe motivarlos es el amor primero de Cristo mostrado en el Calvario, y el amor a aquellos por los cuales nuestro amado Salvador murió. Tenemos muchos hermanos y hermanas que no conocen a Cristo y todavía están sufriendo las consecuencias de sus pecados en una vida llena de amargura y dolor. ¡Busquemos a esos hermanos y hermanas que todavía no conocemos y llevémosles las más maravillosas noticias que han existido y existirán en la historia de la humanidad! Que Dios nos bendiga y nos anime en esta obra tan maravillosa.

Jueves 23 de Julio, 2009

"Si los tormentos reservados para los malvados en el mas allá son eternos, ¿qué diremos de aquellos, quienes hacen una abierta profesión en sus credos de que creen en una vida eterna, tanto en una vida de miseria como en una vida de felicidad, y todavía se atreven a vivir en comisión de pecados, los cuales serán inevitablemente, sino se arrepienten, llevados a ese lugar de tormento?

George Whitefield

Comentario: Esta es una muy buena meditación que nos lleva a pensar en la multitud de personas que actualmente se dicen ser cristianas y viven pecando. Lamentablemente a esta clase de personas en la actualidad se les denomina "cristianos carnales", y no son mas que personas que llegaron a creer que eran cristianas por causa de las enseñanzas falsas de muchos predicadores. Pienso que el falso evangelismo contemporáneo es muy responsable de crear estos falsos cristianos, se les habla de un evangelio superficial, se les hace repetir una oración, y luego se les declara salvos, haciendo que estas personas se crean salvas cuando no lo son.

El Señor Jesús nos dice en Mateo 7:20 : "Así que, por sus frutos los conoceréis". Así que es por sus frutos que una persona demuestra si es de Dios o no. El apóstol Pablo nos dice en Gálatas 5:22-25 : "Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu". Y en cuanto a las obras de la carne de las cuales los que no son hijos de Dios practican por naturaleza, Él también nos dice en Gálatas 5:19-21 : "Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios".

Tenemos que tener muy claro lo que nos dice la Escritura respecto a esta enseñanza tan importante en el día de hoy, y predicar el verdadero evangelio a personas como las descritas en el párrafo anterior. Nuestra tarea evangelística no solamente se limita a evangelizar a los que no van a los locales de reunión de las iglesias, sino también a toda persona que llamándose cristiana vive en pecado continuo delante de Dios. Tenemos una doble misión y motivación para predicar el evangelio a toda criatura: por el amor a Dios primeramente, y ver Su Gloria manifestada en las naciones, y segundo, por el amor a los perdidos, que si no se arrepienten y creen, van a ser atormentados día y noche por los siglos de los siglos.

Te recomendamos que leas este artículo sobre el "Cristiano Carnal", el cual como lo explicamos anteriormente es mejor llamado un falso converso. Que Dios te bendiga.

Martes 21 de Julio, 2009

"Yo no pienso que pueda predicar mas, pues un desfallecimiento ha llegado a mi, ni hay necesidad para mas si tu digieres el significado de esta preciosa verdad: Jesus es el Cordero el cual Dios proveyó, y Él es el Cordero, el cual Dios mismo presentó en el altar. Aunque, voy a provocarme a decir un poco mas. ¿Quien fue el que sacrificó al cordero de Dios? ¿Quien fue el sacerdote en ese día de terror? ¿Quien fue el que lo magulló? ¿Quien lo hizo padecer? ¿Quien fue el que le causó la mayor punzada de todas cuando Él gritó: "¿Por qué me has desamparado?" ¿No fue el padre mismo? Este fue el punto más difícil en la prueba de Abraham - "Toma ahora a tu hijo, tu único hijo Isaac, a quien tu amas, y ofrécelo como sacrificio. ¡Esto el Gran Padre hizo! Él es el Cordero, el Cordero de Dios. Y hoy el reluciente lado de esta verdad permanece. Él es el Cordero que Dios siempre acepta, debe aceptar, se gloría en aceptar. Trae solamente a Jesús contigo, y habrás traído a Dios un sacrificio aceptable".

Charles Spurgeon

Comentario: Es por eso que podemos decir como el apóstol Pablo: "Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo" (Gálatas 6:14). Cuando entendemos lo que Dios hizo en Jesucristo en la Cruz, podemos entender el amor de Dios tan perfecto y maravilloso. Es por eso que a través de los siglos siempre han habido hijos de Dios dispuesos a llevar Su cruz, negarse a si mismos, y hasta morir por causa del Señor de la gloria. Viendo la obra de Cristo en la cruz, lo único que nos queda es humillarnos y decirle como Pablo: "Señor, ¿qué quieres que yo haga? (Hechos 9:6)". Cuando hablamos de obedecer a Cristo en todo y especialmente en la obra de predicar el evangelio, no debemos centrarnos en el hombre, en nuestras debilidades o fortalezas, en nuestra sabiduría, o cualquier otra cosa, solo debemos de mirar a la cruz y predicar a Cristo, "y a éste crucificado" (1 Corintios 2:2). Voy a pedirle que lea este artículo escrito de una predicación de Paul Washer sobre la "Cruz de Cristo". Espero que lo que le falte para que lo motive a predicar el evangelio a toda criatura lo encuentre en las líneas de este artículo. Que Dios lo bendiga.

La Cruz de Cristo, por Paul Washer

Una de mis mayores cargas es que rara vez es explicada la Cruz de Cristo. No es suficiente decir “Él murio” – ya que todos los hombres mueren. No es suficiente decir “el murio noblemente”- ya que los martires hacen los mismo. Tenemos que entender que no hemos proclamado en su llenura la muerte de Cristo con poder salvífico hasta que hallamos aclarado la confusión que la rodea e exponer su verdadero significado a nuestros corazones – Él murio llevando las transgresiones de Su gente sufriendo el castigo divino por sus pecados: Él fue abandonado por Dios y molido bajo la ira de Dios en su lugar.

Desamparado de Dios

Uno de los pasajes más inquietantes, e incluso escalofriante, es el relato en las Escrituras de Marcos la exclamación del Mesías al estar en la Cruz romana. Y exclamo:

ELOI, ELOI, ¿LAMA SABACTANI?, que traducido significa, DIOS MIO, DIOS MIO, ¿POR QUE ME HAS ABANDONADO? ...... (Continua)

Jueves 16 de Julio, 2009

"Esa es la razón por la que existen tantos "convertidos" champiñones, porque su tierra pedregosa no ha sido arada; no han tenido una convicción mediante la ley; son oyentes de tierra pedregosa".

George Whitefield

Comentario: El Señor Jesús nos cuenta la parábola del sembrador (Marcos 4), y nos habla de los diferentes tipos de tierra en la que la semilla cayó. Luego Él le dice a Sus discípulos: "Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas?" (Marcos 4:13). Aquí nos está diciendo claramente cómo podremos entender todas las otras parábolas: sobre el reino de Dios, el rechazo de los judíos, el llamado a los gentiles, etc, si es que no es entendido esto que es tan primordial. Quiero hablar específicamente de lo que George Whitefield nos está hablando en esta cita, él nos habla de "oyentes de tierra pedregosa". Veamos a lo que él se refiere: un oyente de tierra pedregosa es aquel que cuando ha oído la palabra, al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. Cuantas veces hemos visto "profesantes" que por medio de una predicación se han emocionado por las palabras manipuladoras de un predicador, y han llorado expresando su deseo de seguir a Cristo, pero luego como no han conocido la naturaleza de sus pecados delante de Dios, ellos no han venido al arrepentimiento de los mismos, demostrando después que quieren continuar en sus pecados y rechazar a Cristo.

También nos dice Whitefield que estos oyentes no han tenido una convicción por medio de la ley. Es la función especial de la ley, como lo hemos mencionado mucho en esta página,, de llevar al pecador al conocimiento de sus pecados. La Biblia dice que pecado es transgresión de la ley (1 Juan 3:4), y por la ley viene el conocimiento del pecado (Romanos 3:20). Un día fuimos a hacer unas entrevistas a una "iglesia" de doctrinas muy erradas, y hablamos con algunos jóvenes que decían ser cristianos y salvos, pero cuando indagamos un poco acerca de los mandamientos de Dios, pudimos comprobar que los desconocían haciendo que los quiebren y estén viviendo en pecado. Luego comprendieron que estaban pecando, y ni siquiera lo sabían. Entonces les pedimos que se arrepientan y vengan a Cristo. Cuando la ley de Dios es expuesta los pecadores son confrontados con sus pecados y es el Espíritu Santo quien les convence de pecado, justicia y juicio (Juan 16:8). Verdaderamente hay muchas maneras de hablar a los pecadores acerca de su depravidad, como lo mencionamos en la meditación del día lunes 13 de Julio, pero creemos que por medio de la ley el pecador es confrontado directamente con sus pecados, y puede tener un mejor conocimiento de la justicia de Dios. Empieza a usar la ley de Dios para testificar y verás como la palabra de Dios se comprueba a si misma haciendo que los pecadores entiendan mejor la naturaleza de sus pecados. Mira los videos en nuestra página "uno a uno" para que puedas ver mas menos como usar la ley en el evangelismo.

Lunes 13 de Julio, 2009

"El trabajo del predicador es de poner a los pecadores en la máxima falta de ayuda, de tal manera que ellos puedan ser dirigidos a mirar a Él quien es el único que puede ayudarlos".

Charles Spurgeon

Comentario: En la actualidad por la falta de conocimiento de las doctrinas bíblicas acerca del hombre, se trata de persuadir a los hombres diciéndoles que Dios tiene un plan maravilloso para ellos, que tienen un vacío en el corazón que solamente Dios puede llenar, que Dios está esperando que ellos abran la puerta de sus corazones, etc. Cosas por el estilo han reemplazado a la doctrina bíblica de la depravidad del hombre. Esta doctrina nos dice claramente que el hombre nace en pecado por medio del pecado de Adán (Romanos 5:12), el hombre está muerto en sus delitos y pecados (Efesios 2:1), no hay nadie bueno ni justo ( Romanos 3:10), el hombre es aborrecedor de Dios (Romanos 1:30 / Juan 3:20), el hombre es enemigo de Dios en su mente con sus malas obras (Colosenses 1:21), el hombre es por naturaleza hijo de ira (Efesios 2:3), etc. Para saber más de lo que la Biblia dice acerca del hombre descargar el libro "La Verdad del Hombre" (Paul Washer), de nuestra página de recursos.

Al entender bien estas doctrinas nuestra predicación tiene que ir dirigida a mostrar la naturaleza del hombre en cuanto a sus pecados y en relación a Dios, tiene que dejar al hombre sin ninguna oportunidad de justificación delante de Dios. Muchos se justifican y piensan que tienen alguna bondad en si mismos, es por eso que piensan que no necesitan de Cristo y de su obra en la Cruz. Esto acontece principalmente con personas religiosas, llámense católicos, musulmanes, judíos, moralistas, etc. Es por eso que esta doctrina de la depravidad del hombre, es muy necesaria para hacer entender a los hombres como que la Biblia nos describe y nuestra condenación asegurada sin Cristo. Si tenemos compasión por las personas y las amamos de verdad, debemos ser claros cuando testificamos de lo terrible que es su estado delante de Dios. Una vez estaba predicando en Piura para un grupo de jóvenes, y fue muy sincero en hablarles acerca de su terrible estado delante de Dios. Después de las predicas siempre habían jóvenes preocupados por el estado de sus almas, algunos de ellos confesando pecados, algunos clamando a Dios por misericordia, y especialmente un hermano vino a hablar conmigo una de las noches y me dijo que no podía dormir pensando que la ira de Dios estaba sobre él por causa de sus pecados contra Dios. También me dijo que si moría iba a ir al infierno, pero empezó a clamar por misericordia y la noche anterior Dios le había dado el perdón de sus pecados, el arrepentimiento y la fe. Ahora veía todo diferente, ya no más se agradaba de los pecados que hacía, empezó a exhortar a sus amigos acerca de sus pecados, y nació en él un fuerte deseo por predicar el evangelio. Dios había obrado en este joven y le dió paz y gozo abundantes, no por medio de "llamados al frente" ni por métodos de hombre, sino por medio del evangelio que es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree (Romanos 1:16).

Entonces, una de las mayores tereas de todo predicador, antes de anunciar las buenas nuevas y la gracia del perdón, es mostrar el pleno consejo de Dios en cuanto al estado del hombre. Muchas de las veces las personas no van a querer aceptar estas verdades, pero es nuestra tarea de decirles: "Así dice El Señor". Nuestro amado Salvador nos dejó el ejemplo, así que por qué no seguir los pasos del maestro. Él nos ha prometido en Su palabra bendecir este tipo de predicación, así que no tratemos de querer enseñarle a Dios que tenemos métodos mejores que el Suyo. Humillénomos y temblemos ante Su palabra (Isaías 66:2) , no agreguemos nada para no ser reprendidos y ser hallados mentirosos (Proverbios 30:6).

Jueves 09 de Julio, 2009

"Pero créanme, Oh ustedes sensuales, terrenales y carnales profesantes, como quiera que puedan pensar de Cristo ahora, o como quiera  que trabajosamente puedan ustedes luchar para mantenerlo fuera de sus pensamientos, por seguir los deseos de sus ojos, los deseos de la carne, y el orgullo de la vida, todavia hay un tiempo que va a venir, cuando desearán haber pensado mas en Cristo, y menos de sus placeres y ganancias . Pues los alegres, los atentos, los ricos, también morirán como los otros, y dejarán su pompa y vanidad, y toda su riqueza atrás de ellos. Y Oh, ¿Qué pensamientos tendrán con respecto a Jesucristo en esa hora?"

George Whitefield

Comentario: Mucho me hacen pensar estas palabras de George Whitefield, en el estado de millones de "profesantes" en Cristo. Muchos de ellos viven deseando las cosas de este mundo porque todavía son de este mundo, no les ha sido cambiado su corazón de piedra por un corazón de carne, ni tienen el Espíritu Santo. Es por esto que no pueden obedecer a Dios, dicen conocerlo pero no guardan sus mandamientos, practican el pecado, viven en tinieblas, no aman a los hermanos porque no pueden, ya que no han sido regenerados, y confiesan a Cristo con sus bocas, pero su corazón está lejos de Él. Estos y otros rasgos generales son vistos en tales "profesantes" que la mayoría de veces han sido las víctimas de pastores, evangelistas o hasta de cristianos que han reducido el glorioso evangelio de Jesucristo en unas cuantas cosas que tienen que saber acerca de la Biblia. Gran pecado del que hemos participado y nos hemos arrepentido.

El problema podría solucionarse si es que regresamos a la predicación bíblica del evangelio, en la cual se habla de la depravidad del hombre (Romanos 3:10-18), lo excesivamente malo que es el hombre delante de un Dios Santo (Isaías 64:6), su aborrecimiento total contra todo lo que viene de Dios (Romanos 1:30) y su incapacidad para responder al llamado de Dios (Juan 6:44). En toda la Escritura se nos muestra como es Dios quien por Su gracia salva a las personas. Él es quien genera en nosotros el querer y el hacer, y es el Espíritu Santo quien hace la obra en el nuevo nacimiento (Juan 3:8). La idolatría del decisionismo hace que muchos confien en una oración que repitieron una vez en sus vidas y no vivan de acuerdo a la palabra de Dios. Necesitamos predicar a los perdidos y hacer el llamado al arrepentimiento y a la fe en Jesucristo como lo vemos en la Biblia (Marcos 1:15 / Hechos 20:21), y confiar en el poder de Dios para salvar y cambiar a las personas. El libro de Ezequiel 36:26-27 dice: "Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra". Vemos que en la regeneración es totalmente Dios quien hace la obra. Cuando las personas nos preguntan preocupadas cómo es que van a poder cambiar, nosotros los llevamos a este pasaje y les decimos que es Dios quien transforma el corazón, nos da nuevos deseos, nuevos pensamientos, y genera fe y amor por Él, por su palabra, y por la obra de Cristo en la cruz del calvario.

Llevemos pues a las personas a preocuparse por sus almas y que reconozcan su verdadero estado delante de Dios, luego hablémosles de las buenas y maravillosas noticias de salvación en Jesucristo. Prediquemos a la vista de Dios y no de los hombres, y que el nombre de Dios se glorificado entre las naciones.

Miércoles 08 de Julio, 2009

"Vengan , ustedes fariseos, vengan y vean, a pesar de su satánico enojo y furia, El Señor Jesús ha obtenido la victoria el mismo. Y hermanos, yo hablo la verdad en Cristo, no miento, si uno de ustedes, por la bendición de Dios, es traído a pensar en Cristo para salvación hoy, no me importa si se les permite a mis enemigos cargarme hasta la prisión, y ponerme grillos en los pies, tan pronto como haya finalizado este sermón. Hermanos, el deseo de mi corazón y mi oración  a Dios, es que ustedes puedan ser salvos".

George Whitefield

Comentario: Cuando se predica lleno del Espíritu Santo y a la vista de Dios, como predicaba George Whitefield, se puede decir palabras como estas. Recordemos las palabras de Esteban cuando estaba siendo apedreado: " !Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros. ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores; vosotros que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis. Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él. Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios. Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él. Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo. Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió" (Hechos 7:51-60). La Biblia dice de Esteban que era un hombre de buen testimonio y lleno del Espíritu Santo y de sabiduría (Hechos 6:3), y cuando comenzó a predicar a las mismas personas que crucificaron a Cristo, y les dijo que no habían guardado la ley de la que tanto se enorgullecían, ellos no pudieron hacer más que descargar toda su ira contra él. Sin embargo, Esteban no tuvo una actitud de enojo contra ellos pues al final "clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado", dando a entender su verdadera intención al predicarles, que fue que se arrepintieran de sus pecados y vinieran a la fe salvadora en Cristo.

Es una gloriosa tarea la de predicar el evangelio, y nuestro deseo es que Dios se lleve la gloria por todo y que los perdidos sean salvos, pero tenemos que estar preparados en oración y llenos del Espíritu Santo. Es solo por medio del Espíritu Santo que el amor de Dios va a fluir por nuestros corazones para hacer clamores como el de George Whitefield y Esteban, así como los tantos ejemplos que tenemos en las Escrituras de nuestro Señor Jesucristo, Pedro, Pablo, etc. En la predicación del evangelio no podemos depender de nuestras propias fuerzas ni de nuestro propio corazón, debemos depender totalmente de Dios y de su poder para salvar, transformar y hacernos amar a pesar de la oposición y odio que puedan tener las personas que rechazan el evangelio.

Predicando muchas veces al aire libre hemos experimentado esta verdad, cuando hay personas que nos interrumpen o hasta quieren golpear, luego nosotros tratamos de hablarles y oramos luego por ellos para que Dios les conceda el arrepentimiento y la fe en Jesucristo. Es una gloriosa misión la que Cristo ha dejado a su Iglesia, la de reflejar Su amor y gloria a los incrédulos. Podemos ganar una discusión acaloradamente con las personas que nos quieren callar, contra las autoridades que injustamente nos quieren detener y restringir la libertad de expresión que todos tenemos por medio de la constitución, pero sino actuamos con amor cuando testificamos no estamos dándole gloria a Dios con nuestras vidas. Glorifiquemos a Dios todos los días de nuestras vidas y cueste lo que cueste hagamos el trabajo para lo que Cristo nos ha llamado.

Lunes 06 de Julio, 2009

"Una de las primeras cosas que un ministro debería hacer cuando él termina los estudios y se establece en una ciudad o poblado es comenzar a predicar al aire libre".

Charles Spurgeon

Comentario: El apóstol Pablo nos dice en Hechos 20:20,21 : " y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas,
testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo". El apóstol Pablo no rehuía a predicar en las casas y también públicamente, en las plazas. Vemos en Hechos 17:17: "Así que discutía en la sinagoga con los judíos y piadosos, y en la plaza cada día con los que concurrían". El apóstol Pablo no fue comisionado por Jesucristo para tener un lugar de honor en una congregación, sino le dijo a Ananías lo que Pablo tenía que hacer: "Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre" (Hechos 9:15-16). Ciertamente uno de los males en la preparación de los ministros del evangelio en la actualidad es que parece que se hubiera cambiado nuestra vocación de servicio, en lugar de decirnos en los Institutos o Seminarios sobre lo que vamos a padecer por el nombre de Cristo, parece que se nos dijera cuanta honra y admiración vamos a tener. Muchos creyentes quieren llegar a ser pastores y maestros para poder disfrutar de muchos privilegios, pero el llamado del ministro de Cristo es de servicio, y muchas veces a ser vituperados por Su nombre (Mateo 5:11). Debemos gozarnos y alegrarnos por esto, como nos manda El Señor (Mateo 5:12), y recordar siempre que el discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor (Mateo 10:24).

Tomando en cuenta lo dicho arriba, ¿Por qué tantos creyentes y ministros en lugar de desear los púlpitos en las iglesias, no empiezan predicando en las calles y plazas? Creo que puedo tener una respuesta a esto: El miedo y temor a ser vituperado, avergonzado y llevar deshonra de parte de los hombres. El problema es el siguiente, si además de lo descrito en el párrafo anterior, nuestro Señor nos prometió que iba a estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mateo 28:20), y que ibamos a recibir poder cuando el Espíritu Santo venga sobre nosotros para ser sus testigos (Hechos 1:8), hay una tremenda negación de parte del pueblo de Dios de las verdades bíblicas, y esto se convierte en desobediencia y pecado. Tenemos que saber a quien estamos sirviendo y reconocer el pecado de no confiar en Dios. Cuando predicamos en las plazas o en cualquier lugar al aire libre no tenemos que temer lo que nos puede hacer el hombre, el profeta Jeremías recibió palabra del Señor: "Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate, y háblales todo cuanto te mande; no temas delante de ellos, para que no te haga yo quebrantar delante de ellos", y si no confiamos en Dios podemos recibir la recompensa por la desobediencia.

Cuantas veces hemos predicado al aire libre y nos hemos enfrentado al odio de las personas, no contra nosotros sino contra Dios, porque el hombre es aborrecedor de Dios (Romanos 1:30) y porque no quieren que se les diga que han pecado delante de un Dios Santo. Pero todas las veces que los pecadores y blasfemos levantan su mano contra Dios, Él nos muestra Su amor y bondad dándonos valentía para no callar y proclamar "Así dice El Señor". También Él nos guarda de todo mal y de todo peligro cuando le obedecemos y nos paramos para declarar Su gloria a las naciones. No tenemos por qué temer, al contrario debemos animarnos y entender que cuando predicamos al aire libre podemos hablar de una sola vez con más personas de lo que podríamos hablar invitándolas a un servicio de predicación de la palabra en el local de la iglesia. Así que confiemos en el poder Dios y en Su palabra y empecemos a predicar en las calles y en las plazas, busquemos una localidad para hacerlo cerca a donde nos congregamos y hagámoslo llenos del Espíritu Santo con valentía, aunque sintamos temor. La valentía no es la ausencia del temor, sino la conquista de él. Recordemos las palabras del apóstol Pablo a la iglesia de Corinto : "Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios (1 Corintios 2:1-5). Para aprender cómo predicar al aire libre entre en nuestra página Aire Libre.

Jueves 02 de Julio, 2009

"Nadie que ame el Evangelio puede cerrar los ojos al hecho de que los días son malos (...); sin embargo, tenemos la solemne convicción de que en muchas iglesias las cosas están peor de lo que parecen y se deslizan rápidamente pendiente abajo (...). Ha surgido una religión que no guarda el menor parecido con el cristianismo; y dicha religión, carente de toda honradez moral, alardea de ser la fe antigua con pequeñas mejoras y, bajo esta pretensión, usurpa púlpitos que fueron erigidos para la predicación del evangelio. Se desdeña la Expiación, se hace burla de la inspiración de la Escritura, se degrada al Espíritu Santo convirtiéndolo en una mera influencia, el castigo por el pecado se transforma en una ficción y la Resurrección en un mito. Aun así, estos enemigos de nuestra fe esperan que los llamemos hermanos y sigamos en alianza con ellos (...). Una vez que la fe antigua ha desaparecido, el entusiasmo por el Evangelio se extingue; y no es extraño que las personas busquen entonces algo distinto en que deleitarse".

Charles Spurgeon

Comentario: En estas palabras de Spurgeon se puede apreciar como la decadencia espiritual de su época había hecho que el evangelio sea cambiado. Esto produjo una fuerte oposición de parte de él y no tardó en dejarse escuchar su voz de protesta e indignación contra todo aquello que negaba las verdades del evangelio. Sus días fueron difíciles y tuvo que escoger entre seguir a los hombres o seguir a Dios. La Biblia nos dice en 2 Pedro 2:1-3: "Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme". En nuestros días vemos que está sucediendo lo mismo, el nombre de Dios está siendo blasfemado por aquellos que se dicen hermanos, que viven negando las escrituras y defendiendo sus propios razonamientos. Vemos como el evangelio ha sido modificado, pervirtiendo así el mensaje y su poder salvador. También vemos como las personas han perdido todo el entusiasmo por el evangelio y su predicación. La seudo iglesia en general está dormida y parece que no le interesa lo que la palabra de Dios nos manda a hacer. Pero gracias a Dios, en estos tiempos también podemos ver hermanos y hermanas, de la verdadera iglesia a través del mundo, siendo llamados a salir de en medio de los engaños de la presente era. Dios está trayendo un avivamiento a su pueblo causando que mas y mas busquemos solo glorificar el nombre de Dios, y obedecer todo lo que la Biblia nos manda.

Como en todo avivamiento el costo de ser fieles discípulos de Jesucristo tiene que ser asumido por los verdaderos hijos de Dios, esto nos lleva a contender fervientemente por la fe, y no desmayar en la proclamación del Santo Evangelio de Dios. Muchos se han levantado ya a nivel mundial a proclamar el regreso al evangelio bíblico y ya se pueden ver los frutos de la soberana gracia de Dios para estos tiempos. Lo que esté por venir lo asumiremos con valentía sabiendo que es Dios mismo quien nos guarda y nos proteje de toda adversidad. Su palabra de verdad no va a ser silenciada y las puertas del Hades no prevalecerán contra la iglesia.(Mateo 16:18). Convirtámonos todos en fieles testigos de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, para que en el poder de este evangelio los perdidos y engañados vengan ahora a glorificar a Dios con nosotros, y también un día cantemos juntos cánticos de adoración y alabanza cuando lo veamos cara a cara.

Martes 30 de Junio, 2009

"Si ustedes nunca tienen horas sin dormir, si nunca tienen ojos llorosos, si sus corazones nunca se hinchan como si fueran a reventar, no necesitan anticipar que no serán llamados celosos. Ustedes no conocen el comienzo de un verdadero celo, pues el fundamento del celo verdadero cristiano está en el corazón. El corazón debe de estar cargado con lamento pero debe latir con ardor santo. El corazón debe ser vehemente en deseo, latiendo continuamente por la gloria de Dios, o nunca alcanzaremos a tener nada como el celo, el cual Dios nos daría".

Charles Spurgeon

Comentario: La Biblia nos dice que nuestro Señor Jesucristo oró así en Juan 17:1-5: "Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; omo le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese". Y en el versículo 9 dice: " Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son". También del 18 al 20: "Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad. Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos."

Con cuanto amor debe haber pronunciado Jesús estas palabras en oración al Padre. No podemos entender todavía la magnitud de la obra de Cristo en la Cruz, muriendo por Su pueblo, aquellos que habían creído y los que iban a creer. Es algo que nos va a tomar toda la vida comprender el amor de Dios en Cristo. "Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos", dice El Señor en Juan 15:13. Ciertamente el amor debe dar como resultado el celo que tenemos por la gloria de Dios y por la salvación de los perdidos. Una vida de oración y de amor hacia Dios es naturalmente una vida que va a proclamar la verdad del evangelio. La gloria de Dios fue el motivo principal del ministerio de Cristo entre los hombres. El Nuevo Testamento está repleto con declaraciones de lo que significa el evangelio. 2 Corintios 4:6 dice "Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo". Nuestro mayor deseo y fervor debe ser siempre anunciar la gloria de Dios entre las naciones, esto debe consumirnos de amor y por consiguiente vamos a decir como Pablo: " ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!" (1 Corintios 9:16b). Podríamos decir como Jeremías: 'Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude". (Jeremías 20:9). Oh, cuánto necesitamos todos abrir nuestras bocas y decir: "Así dice El Señor", y dejar que Dios nos use para llevar Su gloria al mundo y salve a los perdidos. Jesús rogó al Padre por los que iban a creer y tenemos que estar confiados que cuando predicamos el evangelio, Dios va a salvar a Su pueblo, es una promesa Suya. Cristo sufrió todo por nosotros y no renunció. Pablo sufrió muchísimo por Su Salvador y todo lo demás lo tuvo por basura. Jeremías tenía que anunciar y no podía callar. Cuánto amor por la gloria de Dios nos falta a todos nosotros. Postrémonos delante de Él y roguémosle que nos llene de Su Espíritu para que seamos fieles testigos Suyos y el celo por Su gloria nos consuma.

 

Jueves 25 de Junio, 2009

"Varias son las declaraciones y los argumentos los cuales los hombres de mentes corruptas frecuentemente levantan en contra de ceder a la obediencia a los justos y santos mandamientos de Dios".

George Whitefield

Comentario: Cuantas veces hemos hablado con personas que dicen ser cristianas por haber hecho una vez en sus vidas una oración de entrega a Cristo y no fue más que una burla deliberada ante Dios de parte de ellos y de la persona que les habló del evangelio en una manera incorrecta. A pesar de que muchos ya han escuchado la verdad de que el evangelismo moderno está totalmente equivocado en sus métodos y motivaciones, muchos desobedientes a la verdad del evangelismo bíblico continuan queriendo lograr decisiones por Cristo, y declaran a las personas salvas, distorsionando totalmente el maravilloso evangelio de Jesucristo. Cuanto les falta llegar a contemplar las palabras de amor de nuestro Salvador: "Si me amais, guardad mis mandamientos" (Juan 14:15). La obediencia a Cristo y sus mandamientos no tiene nada que ver con legalismo, sino más bien con un amor profundo por aquel que nos amó primero (1 Juan 4:19). Para el verdadero hijo de Dios los mandamientos no son difíciles de cumplir, pues no son gravosos (1 Juan 5:3). Cuanta alegría sentimos al saber que antes no podíamos obedecer a Dios porque estabamos muertos en nuestros delitos y pecados (Efesios 2:1), pero ahora por la gracia de Dios podemos obedecerlo y vivir para Su honra y gloria. Obedezcámoslo pues en todo y dejemos ya el pecado deliberado al negarnos a predicar Su evangelio, y sobre todo a hacerlo bíblicamente.

Miércoles 24 de Junio, 2009

"Dondequiera que vea unos mil hombres que corren hacia el infierno, los detendré si lo puedo hacer, y como ministro de Cristo les rogaré en su nombre que se vuelvan y se reconcilien con Dios", le respondió a un crítico. Y luego, en una nota de 'sarcasmo santificado' para con su acusador, agregó: "Si yo no los frenara, si dejara que uno solo cayera al pozo cuando pudiera haberlo salvado del eterno fuego, no creo que Dios aceptaría mi ruego en aquel día final: '¡Es que, Señor, el difunto no pertenecía a mi parroquia!'

John Wesley

Comentario: Cuantos cristianos no sienten ni la más mínima preocupación por el destino eterno de las personas. Hablando con un pastor muy usado por Dios en estos últimos tiempos, le pregunté en una sesión de preguntas y respuestas de una conferencia, "¿Si una persona no desea evangelizar a nadie en su vida y no hace nada para poder evangelizarla, podría decirse que es salva o no?", y la respuesta lógica que él me dió fue que dudaría mucho de la salvación de tal persona. Pero también me dijo que mucha de la responsabilidad en esto la tienen los pastores que no instruyen a su congregación en la importancia del evangelismo, y peor aún, no dan el ejemplo. Por más que queramos escudarnos no podemos negar que hay algo muy extraño en las personas que se dicen ser cristianas y no hacen nada para poder aprender a evangelizar a los perdidos. Hay un mal entendimiento también de las Escrituras en cuanto a quienes debemos evangelizar. Por lo general se piensa hablar del evangelio solamente a aquellas personas que puedan ir a nuestra congregación, que vivan cerca o que podamos llevarlos nosotros mismos. Este pensamiento es erróneo porque fuimos enviados a predicar el evangelio a toda criatura y no a los posibles asistentes a nuestras congregaciones. Existe mucho egoísmo y falta de amor en esto, pero cuando realmente amamos deseamos que otros sean salvos por el poder, la gracia y el gran amor de nuestro Señor Jesucristo.

Lunes 22 de Junio, 2009

"Hay una guerra entre la Ley de Dios y tu. Los diez mandamientos están en contra tuyo. El primero viene adelante y dice, "Que sea maldito. Porque él me niega. Él tiene otro Dios aparte de mi. Su Dios es su barriga y él le da homenaje a su lujuria." Todos los diez mandamientos, como diez cañones, apuntan hacia ti hoy. Porque tu has quebrado todos los estatutos de Dios y has vivido en una negligencia diaria a sus mandamientos. Alma, tu sabrás que es una cosa dura ir en guerra en contra de la Ley. Cuando la ley vino en paz, aún Moisés dijo, " Estoy espantado y temblando;" ¿Qué harás cuando la Ley de Dios venga en terror, cuando la trompeta del arcángel te arranque de tu tumba, cuando los ojos de Dios se enciendan contra tu alma culpable, cuando los grandes libros se abran, y todo tu pecado y vergüenza sean castigados? ¿Podrás pararte contra una Ley airada en ese día?

Charles Spurgeon

Comentario: Estas palabras de Spurgeon dan un entendimiento claro a la naturaleza de la ley en el evangelismo. La ley no nos justifica, mas bien nos deja condenados delante de un Dios tres veces Santo. Cuando comenzé a entender esta verdad de las Escrituras, comprendí también que debemos reconocer que todos los hombres hemos pecado y necesitamos urgentemente al Salvador de nuestras almas. Es una poderosa herramienta en el evangelismo y de una u otra manera debería estar presente cuando queremos hacer que el pecador entienda mejor su pecado y se vea cupable delante de Dios, para luego aferrarse al amor de Dios reflejado en nuestro bendito Salvador.

Recuerdo una vez predicando al aire libre en el centro de gobierno de Miami, cuando una persona furiosa contra el evangelio, llamó a la policía para que me impidar predicar. Llegaron tres carros de policía (impresionantes como los americanos son) y me pidieron que me baje del banquito que siempre uso para elevación. Fui a hablar con ellos muy respetuosamente y me dijeron que no podía usar el megáfono ni el banquito para predicar, cosa que era contra la ley porque ya me había asegurado sobre mis derechos de libre expresión y no había ninguna trasgresión de la ley en hacer lo que hacía. Cuando insistí en que yo no estaba quebrando la ley, ellos me dijeron que ellos eran la ley, y tenía que obedecerles. Al ver que estaban decididos les dije que les iba obedecer aunque no haya trasguedido la ley, pero les dije que ya que estabamos hablando de la ley, que quería hablarles de otra ley, la ley de Dios. Entonces ellos aceptaron y fui mandamiento tras mandamiento hasta que quedaron convictos por la ley. Esto abrió la oportunidad para hablarles del evangelio, la cruz, el perdón, arrepentimiento y fe en Jesucristo, en fin, de todo el consejo de Dios. Fue maravilloso como Dios transformó la situación y en un instante llegaron a entender lo que hacía y porque había tanta urgencia de anunciar la palabra de Dios a las personas. Al final les regalé folletos, nuevos testamentos y discos con un mensaje evangelístico que había grabado. Sólo Dios sabe que va a hacer con sus almas. Antes de que los tres carros de policía se fueran me dijeron que podía seguir predicando con megáfono y en el banquito, que no había ningún problema. Luego de todo esto, dos de las personas que vieron todo lo ocurrido hablaron conmigo y el domingo siguiente visitaron nuestra iglesia. Si bien es cierto no se arrepintieron en ese momento, sólo Dios sabe si la semilla de Su palabra dió fruto o no en ellos. ¡Sólo a Dios sea la Gloria!

(Para saber más sobre el uso de la ley en el evangelismo, ver los videos y audios sobre el tema en nuestra página).

Sábado 20 de Junio, 2009

"Así fue el Rey y Señor de la Gloria juzgado por el juicio del hombre, cuando fue manifestado en la carne. Lejos esté de alguno de Sus ministros de esperar un tratamiento mejor".

George Whitefield

Comentario: Estas palabras de George Whitefield nos hacen recordar las palabras del Señor Jesús a sus doce apóstoles en Mateo 10, cuando los envía a predicar el evangelio: "Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado".(Mateo 10:7).

10:24 El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor.
10:25 Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor...
10:27 Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas.
10:28 Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.
10:32 A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.
10:33 Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.
10:34 No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada.
10:35 Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra;
10:36 y los enemigos del hombre serán los de su casa.
10:37 El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí;
10:38 y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.
10:39 El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.

Al meditar en estos versículos quedo impactado al ver cuanta diferencia hay entre la comisión que Jesús dió a su apóstoles, la cual se extiende a todos sus hijos en todos los tiempos, y el seudo cristianismo de la actualidad. Con cuanta liviandad se toma el mandamiento de predicar el evangelio a toda criatura. Oh, cuanto se busca el honor y la gloria personales, cuanto el reconocimiento y la alabanza, cuan lejos hemos caído de los mandatos de nuestro Señor. Con cuanta liviandad se trata el pecado, la inmoralidad,
y cuan diferente mensaje del evangelio se está predicando en la actualidad. Cuanto dolor y celo me produce ver que las mismas palabras de Jesús están siendo tomadas a la ligera: "No hay temor de Dios delante de sus ojos". (Romanos 3:18). Los hombres y predicadores quieren ganar sus vidas y no perderlas por causa del Señor. Esteban hizo lo que hizo porque estaba lleno del Espíritu Santo, y predicó en el lugar y momento que muchos predicadores de ahora huirían de hacerlo. Cuantos han colgado una cruz de
metal como collar en el cuello que no representa nada. La cruz era antes signo de muerte y de castigo, ahora es alfombrada, tiene una buena reputación, quiere escalar posiciones en la esfera social y no quiere ser mal vista ni ofender a nadie. Que se acabe el engaño, que se arrepientan de sus pecados de complacencia y comodismo, el tiempo está cerca, la hora final no demora. Y "... cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la
gloria de su poder." (2 Tesalonisenses 1:7-9) . Que aprendamos todos a hacer la obra que Dios nos encomendó sin esperar un mejor tratamiento que nuestro bendito Señor de la Gloria. Que todo lo hagamos por amor a aquel que nos amó primero (1 Juan 4:10) y a nuestros hermanos y hermanas en Cristo que todavía andan perdidos en el mundo y no han visto la gloria de Dios en la faz de Jesucristo (2 Corintios 4:6).

Viernes 19 de Junio, 2009

Sobre el nuevo nacimiento y la justificación por fe : "Observen estrechamente estas doctrinas buenas, viejas, fuera de moda, ante cualquier persona que las contradiga y blasfeme. Firmes, mis hermanos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza;con todo cuidado y diligencia salvaguarden lo que se les ha encomendado;sabiendo que el cielo y la tierra pasarán; pero esta verdad no pasará".

John Wesley (En sermón por la muerte de George Whitefield)

Comentario: Estas palabras fueron pronunciadas durante el sermón que Wesley dió por la muerte de Whitefield, atendiendo su deseo de que él fuera el que diera el sermón, al hablar de las doctrinas bíblicas de la regeneración y la justificación. La Biblia nos dice claramente en Juan 3:8 "El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu". Nadie puede declarar a una persona salva ni dar seguridad de salvación, es Dios quien salva por su obra de gracia en nuestras vidas. En Deuteronomio 32:1-2 dice: "Escuchad, cielos, y hablaré; Y oiga la tierra los dichos de mi boca. Goteará como la lluvia mi enseñanza; Destilará como el rocío mi razonamiento; Como la llovizna sobre la grama, Y como las gotas sobre la hierba;" y en Isaías 55:10-11 "Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié." Tenemos que rendirnos cada vez más a las doctrinas de la palabra de Dios y poder predicar el evangelio con toda la fe y confianza que Dios es quien hace la obra en los corazones de los hombres cuando predicamos con denuedo el evangelio, que es poder de Dios para salvación de todo aquel que cree.

Los antiguos predicadores temían a Dios profundamente y aún en persecución y ante toda oposición de las personas, no cesaban de hablar de las verdades de la palabra de Dios. Ellos iban animándose los unos a los otros a estar firmes en salvaguardar la sana doctrina de las Escrituras. Como el apóstol Pablo le dice a Timoteo : "Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús." (2 Timoteo 1:13). Por eso, no debemos tener miedo a nada ni a nadie, porque es el mismo Señor Jesús quien nos dice: "y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén"

Miércoles 17 de Junio, 2009

"Hay un servicio real para Cristo en la distribución del evangelio en la forma impresa, un servicio en el que el cielo solamente revelará, y el día del juicio solamente descubrirá. Cuantos muchos miles han sido llevados al cielo instrumentalmente sobre las alas de estos folletos, nadie puede decirlo, solo Dios".

Charles Spurgeon

Comentario: Es nuestra tarea como cristianos la de predicar el evangelio a toda criatura. Sin embargo no siempre vamos a tener el tiempo de hablar a todas las personas que tenemos alrededor nuestro durante el día. Necesitamos siempre estar preparados para entregar folletos a todas las personas para así proclamar también el evangelio en forma escrita. Todos los días salgo de mi casa con varios folletos y estoy repartiendo a las personas con las cuales no puedo hablar por algún motivo. Prepárate tu también y no salgas de tu casa sin folletos para así dejar plantada la semilla de la palabra por donde quiera que vayas. Tenemos a disposición algunos folletos en nuestra página de recursos. Siempre que des un folleto, procura que este sea de contenido bíblico, de otra forma es mejor que no entregues ninguno hasta que lo tengas. Que Dios te bendiga y te use todos los días en esta maravillosa tarea de predicar el evangelio y dar folletos a muchas personas.

Viernes 12 de Junio, 2009

"Es un pobre sermón aquel que no genera ofensa, y que ni hace que el que lo escucha esté en desagrado consigo mismo ni con el predicador".

George Whitefield  

Comentario: En cuantas ocasiones nos hemos encontrado en lugares en los que se predica como para agradar a los hombres y no a Dios. Cuantas veces hemos visto videos o escuchados audios de predicadores que más parece que quisieran congrasiarse con los pecadores en lugar de hablar del verdadero evangelio. Debemos orar por la salvación de los perdidos pero cuando prediquemos debemos hacerlo, como dice el pastor Paul Washer, como si fuera nuestra última vez en este mundo. No podemos dejar de confrontarlos con sus pecados, aunque muchos se puedan ofender por esto. Recordemos que nuestro Señor vino a buscar y salvar lo que se había perdido, y hasta que los pecadores no sepan que están perdidos no van a querer arrepentirse ni venir a Cristo. Las buenas nuevas son buenas porque sin Cristo estamos perdidos y Él pagó en la cruz el castigo por nuestros pecados. Cuanta verdad hay en las palabras del apóstol Pablo a la iglesia de Galacia: " Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo".(Gálatas 1:10). Que Dios nos guie siempre a solamente hablar de la verdad del evangelio en amor, aunque esta verdad a veces ofenda y duela a quienes la escuchan.

Jueves 11 de Junio, 2009

"Denme cien predicadores los cuales teman el pecado y deseen solamente a Dios, no me importa ni un poco que sean ministros o miembros de la iglesias. Solamente con tales las puertas del infierno se sacudirán y se establecerá el reino de Dios sobre la tierra".

John Wesley

Comentario: Con cuanto celo vemos que este hombre de Dios declaraba la urgencia de tener predicadores totalmente dispuestos a obedecer a Dios, a vivir en santidad y a desear su gloria. Esto nos hace meditar en el Salmo 96:2-3 "Cantad a Jehová, bendecid su nombre; anunciad de día en día su salvación. Proclamad entre las naciones su gloria, en todos los pueblos sus maravillas". Cuan maravilloso y grande es anunciar la salvación de Dios en Jesucristo, cuan lleno de gloria está este mensaje, y cuan negligenciado por sus hijos en todo el mundo. Roguemos a Dios que nos de la valentía, el amor, el denuedo, para que podamos de una vez por todas anunciar a toda criatura la salvación de Jehová. El Señor busca que sus hijos lo adoremos en espíritu y en verdad (Juan 4:23-24), y si lo hacemos no podremos callar la gran verdad del evangelio.

Miércoles 10 de Junio, 2009

"Aquel que escucha el evangelio está atado a repetir el evangelio. Según conocemos al Señor, estamos llamados a decirle a otros lo que el Señor nos ha dicho; y si no lo hacemos así, somos culpables de desobediencia a un gran precepto del evangelio."

Charles Spurgeon 

Comentario: Spurgeon prácticamente nos está diciendo: Si has nacido de nuevo, tu obligación, por agradecimiento y por amor, es de anunciar el evangelio. La razón por la que debemos hacerlo es porque el mismo Señor Jesucristo nos ha dado ese mandamiento, y el dice: "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mateo 7:21). El apóstol Pablo también nos dice: " Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres....(2 Corintios 5:11). Debemos comprender realmente quien es Dios y cómo debemos anunciar el evangelio a los perdidos, haciéndoles saber: "Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia" (Hechos 17:31). Anunciemos a los perdidos la salvación y el gran amor de nuestro Dios por medio de su hijo Jesucristo, y que no tengan excusa ninguna cuando estén delante de su presencia en el día del juicio.

Lunes 8 de Junio, 2009

La última oración de Whitefield Sep. 29, 1770: “¡Señor, si aún no ha llegado el fin de mi carrera, déjame ir a predicar y sellar tu verdad una vez más al aire libre, entonces vendré a casa y moriré!” Esa tarde, Whitefield predicó; a la siguiente mañana, murió.

George Whitefield

Comentario: Oh, cuán grande pasión por predicar el evangelio de nuestro salvador Jesucristo. Cuanto debemos parecernos a estos santos que Dios usó para traer a miles de almas a sus pies. Que falta hacen en la actualidad personas totalmente consumidas por el deseo de ver el nombre del Señor Jesucristo exaltado entre las naciones (Malaquías 1:11), y a los perdidos siendo liberados de la esclavitud del pecado, la muerte y el infierno. La iglesia adolece de este gran fervor evangelístico pues está buscando su gloria personal, y poniendo su confianza en los métodos de los hombres, en lugar del poder de Dios para salvación a todo aquel que cree, el Evangelio (Romanos 1:16). Levantémonos del sueño de negligencia en el que nos encontramos y preparémonos para la batalla, que el Señor de la gloria ya nos dió la victoria en la cruz, por medio de nuestro bendito salvador, Jesucristo. "Digno es el cordero que fue inmolado de recibir toda la recompensa por su sacrificio".

Viernes 5 de Junio, 2009

"Haz todo el bien que puedas, por todos los medios que puedas, en todos los lugares que puedas, todas las veces que puedas, a toda la gente que puedas, tanto como puedas".

John Wesley

Comentario: Debemos comprender en nuestra vida cristiana que hacer el bien es parte de nuestra nueva naturaleza, y que hay cosas que podemos hacer por los demás y que debemos hacerlas. El apóstol Santiago nos dice que si sabemos hacer el bien y no lo hacemos, estamos pecando. Pero el mayor bien que podemos compartir con los perdidos es a Dios mismo y al precioso evangelio de Jesucristo. Si damos comida, o hacemos caridad, o alimentamos a los pobres, y no predicamos el evangelio a los perdidos, es como dar un churrasco a un persona que está muriendo de sed. Debemos pensar en el mayor problema del hombre, su enemistad contra Dios y hablarles para que hallen el camino de la salvación.

Miércoles 3 de Junio, 2009

"Mi ansioso deseo es que cada vez que predico, quede limpio de la sangre de todos los hombres; y que si me voy de esta plataforma a mi ataud, haya dicho todo lo que sabía acerca del camino de la salvación".

Charles Spurgeon

Comentario: Spurgeon hace eco de las palabras del apóstol Pablo a los ancianos de la iglesia de Éfeso en Mileto: "Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos; porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios" (Hechos 20:26-27. Ver también: Ezequiel 3:17-21; Ezequiel 33:8-9) Cuando predicamos el evangelio, no podemos dejar de anunciar a las personas el camino bíblico para la salvación de sus almas. No podemos, por temor o miedo del que nos dirán, hacer que esa alma se vaya de nuestro lado sin conocer el verdadero evangelio, y el terrible castigo al rechazarlo. Si amamos verdaderamente debemos predicar como si fuera nuestra última vez.

 

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